5 + 1 pedazos de arte en otoño

arte en otoño

¿No es el otoño una de las estaciones más bellas del año?

Empieza a refrescar, reaparece la lluvia… y la naturaleza despliega todo un festival de colores. Es tiempo de vendimia, de calabaza y de granada. De bebidas calentitas y meriendas en compañía.

A lo largo del tiempo y a través de las culturas podemos encontrar distintas representaciones que veneran u homenajean a este periodo.

Hoy quiero compartirte algunas obras que reflejan distintos aspectos de esta estación y que forman parte de las colecciones de museos con sede en Madrid. Así podrás disfrutar del arte en otoño. Verás también que las técnicas y soportes empleados son diversos y, algunos, bastante curiosos. Por cierto, si vienes de otra localidad, te invito a que dejes tus sugerencias de obras de arte otoñales en un comentario al final del artículo.

La vendimia o el otoño. Goya.

El artista llegó a Madrid 1775 y, antes de ser pintor del Rey,  estuvo trabajando en diversos encargos para la Real Fábrica de Tapices que hoy permanecen en unas salas que el Museo del Prado dispuso especialmente para exponerlos. De la serie de cartones* que el artista diseñó para el palacio de El Pardo, un conjunto con las cuatro estaciones estaba pensado para vestir el comedor de Carlos IV y su esposa María Luisa de Parma cuando eran aún Príncipes de Asturias.

Las escenas más amplias fueron dedicadas al invierno (cuya reciente restauración ha desvelado la verdadera naturaleza de los colores empleados) y al verano, mientras que primavera y otoño contaban con superficies menores.

Lo interesante de los cartones de Goya es que aúnan temas muy comunes en la historia del arte, como son las alegorías de la naturaleza, pero en vez d recurrir a los mitos clásicos en sus escenas, cede protagonismo a gente “normal y corriente”.

La vendimia o el otoño. Francisco de Goya y Lucientes. Óleo sobre lienzo. 1786

*Se denomina cartón al diseño en escala 1:1 de la escena o motivo que se tejerá en el tapiz. A pesar de llamarse cartón, son pinturas elaboradas sobre lienzo (tela). Aunque hoy las contemplamos como si fueran cuadros, se trataban en realidad de una herramienta de trabajo, pues lo lo que se consideraba obra final era el tapiz en sí mismo.

Automnes (Otoños). Pablo Palazuelo.

Uno de los artistas españoles que trabajó con la abstracción en España en la segunda mitad del siglo XX, tiene creaciones en varias disciplinas que forman, en realidad, parte de un todo. Sus estudios de arquitectura se verán reflejados en su obra, en la que encontrarás juegos de líneas y planos.

Fíjate en los colores empleados. Además del blanco y del negro, esos ocres forman parte también de la paleta de la naturaleza otoñal, así como del universo creativo recurrente del propio Palazuelo.

Puedes encontrar esta pieza en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía.

otoños palazuelo
Automnes. Pablo Palazuelo. Óleo sobre lienzo. 1952

La vendimia. Abanico.

 Una pieza diferente a las que seguramente tengas costumbre de ver: un abanico del siglo XVIII. El Museo de Historia de Madrid custodia una magnífica colección de ejemplares que pueden dejarte con la boca abierta por la profusa decoración que tienen.

Aquí puedes ver escenas tradicionales de esta actividad, dispuestas como viñetas. Fíjate además en que las varillas de nácar van también decoradas con una escena que solamente puede apreciarse cuando el abanico se encuentra abierto.

No dudes en visitar este museo y acuérdate de Azul de Acre cuando te detengas en las vitrinas de abanicos.

Abanico con país de papel pintado a la aguada y varillaje de nácar tallado, pintado y con aplicaciones de lámina de nácar y hoja metálica dorada. Clavillo con peidas blancas. s. XVIII

Arce en Otoño. Furutani Kôrin

Esta estampa japonesa está realizada con la técnica del nishiki-e, un tipo de técnica xilográfica (grabado en madera) que utiliza varios colores. El Museo Nacional de Artes Decorativas posee un interesante colección de ejemplares con esta técnica.

La que vemos aquí está datada en 1893, y es obra de un artista, Furutani Kôrin, que aprovecha la tradición de representaciones estéticas de la naturaleza, pero introduce una forma de aplicar el color más atrevida, a través de grandes planos, sin apenas línea.

La importación de estampas japonesas con distintas técnicas durante el siglo XIX tuvo un gran impacto en la producción artística occidental, y tanto autores impresionistas como postimpresionistas (Van Gogh, por ejemplo), se vieron muy influidos por estas formas de representación. Esta fijación continuó durante el siglo XX.

Arce en Otoño. Furutani Kôrin. Nikishi-e. 1893

Alegoría del Otoño. Porzellanmanufactur Plaue

Durante el siglo XIX se investigaron multitud de técnicas para grabar la cerámica. En este caso nos encontramos ante una litofanía, que consiste en grabar la pasta cerámica durante el bizcochado (el proceso de cocción) para lograr diferencias de grosor.

Cuando se ilumina por el reverso, debido precisamente a este grosor desigual, se consigue apreciar el dibujo con efecto de claroscuro.

El Museo Nacional del Romanticismo posee varios ejemplares de piezas cerámicas con esta técnica, como la esta alegoría o representación simbólica, que te mostramos a continuación. Fíjate en la dama que se vuelve hacia el público sosteniendo una copa de tipología similar a las vasijas clásicas y cómo su atavío resulta evocador del pasado, con la cinta y el detalle de los pliegues del vestido remitiéndonos sutilmente al mundo clásico.

Litofanía con alegoría femenina del Otoño. Porzellanmanufactur Plaue. Último cuarto del siglo XIX

Mosaico de las estaciones.

Acabamos nuestra selección con una referencia un poco más amplia. A lo mejor piensas que es un poco tramposo, porque esta obra no hace referencia únicamente al otoño, sino al ciclo de las estaciones.

Éste era un motivo recurrente en la decoración de pavimentos en villas romanas de la Península y otras provincias. En el caso de este mosaico proveniente de Palencia, se une además la representación en el centro de la cabeza de la Medusa, un elemento frecuentemente empleado con fines protectores.

La razón por la que encontramos de forma tan frecuente estas representaciones de las estaciones de la naturaleza es precisamente para recordar que esta sucesión cíclica es la que traía fertilidad, abundancia y riqueza a la tierra.

Puedes encontrar este pavimento expuesto en el Museo Arqueológico Nacional.

Mosaico con motivos de Gorgona y las Cuatro Estaciones. Procede de Palencia. Finales del siglo II. d.C.

Arte en otoño con Azul de Acre

El lema de Azul de Acre para esta temporada es Un otoño lleno de arte, y nos lo hemos propuesto con dos maravillosos cursos en los que aprenderás a sumergirte en las obras de arte de la mano de profesores especialistas. Cerramos la matrícula el 2 de octubre y quedan poquísimas plazas.

¡Aún estás a tiempo!

12 comentarios en “5 + 1 pedazos de arte en otoño”

  1. CRISTINA SALAS CARCELLER

    Maravilloso el blog de 5+1pedazos de arte en otoño. Me ha encantado que las obras sean de técnicas y épocas tan distintas ¡desde un mosaico Romano a un Palazuelo! No puede haber algo tan distinto pero tan cerca a la vez. Una maravilla estas píldoras que nos das de vez en cuando Ángela. Millones de gracias

    1. ¡Gracias, Cristina! Si es que nuestra relación con los ciclos estacionales está ahí desde siempre y es una muy buena oportunidad para que veamos técnicas tan dispares.

  2. A mi también me gusta el otoño, sus colores y esa luz, tan especial. Ahora lo aprecio mejor gracias a esta selección de obras otoñales. Sobre algunas he tenido el placer de oír tus comentarios “in situ” frente a ellas, como el cartón de Goya, el abanico de nácar o el mosaico de la villa romana. ¡Qué mejor manera de disfrutarlas! Hoy me has descubierto esta estampa japonesa, la cerámica y el Palazuelo. Gracias, Angela. Quiero seguir aprendiendo.

  3. M Mercedes Olmedo Jimnez

    El Otoño, qué estación tan maravillosa. Desde pequeña he sido una apasionada del juego de colores ocres, marillos, verdes y pardos que desfilan ante uno, haciendo que tu mente vuele hacia otros lares, con trazas incluso de melancolía, preparándote para el recogimiento del frío invierno, aprendiendo, estudiando, creando y, al igual que los gusanos de seda, reaparecer con toda una explosión de colores en primavera.
    Perdón, me he puesto un poco poética ( jeje) pero la verdad es que cuando he tenido la oportunidad de observar cómo caen las hojas con esos colores “tan íntimos ” y escuchar el silencio de la naturaleza, me llenan de vida.
    Gracias, Angela por esta exposición, aunque la obra de Palazuelo no la entiendo, no me llega aunque la respeto totalmente.
    Un saludo!

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