La nieve en la pintura. Tres ejemplos.

Algo tiene la nieve que ejerce fascinación: ya sea porque llama a esa infancia interior y nos invita al juego, o porque cuando los paisajes se tiñen de blanco, parece que se han vestido de gala y no podemos sino contemplar su belleza.

La nieve ha sido también algo que ha interesado a diversos artistas, y por ello, hoy queríamos compartir tres ejemplos de la nieve en la pintura.

Pintando la nieve

La nevada El invierno. Goya.

1786. Óleo sobre lienzo. Museo del Prado.

La obra que apareció en mi cabeza y por la cual me decidí a hacer hoy esta recopilación para ti es una que pertenece a un conjunto de cartones para tapices que Goya realizó cuando estuvo empleado en la Real Fábrica de Tapices para diseñar las decoraciones de varios Reales Sitios, primero para Carlos III y posteriormente para su hijo, Carlos IV.

Es una serie que me gusta especialmente, y el alumnado que ha visitado con Azul de Acre el Museo del Prado  en una clase dedicada a Goya, lo sabe.

Además, fue recientemente restaurada, y gracias a esta operación, se pudieron retirar los barnices que, debido a su degradación natural por el paso del tiempo, ocultaban los maravillosos tonos con los que Goya retrata la nieve: unas gamas de grises maravillosas, complementada por las ropas azules y ocres de los personajes centrales. 

Fíjate como el perro en primer término, con su pelaje a manchas blancas y negras, nos sirve como guía para poder apreciar todos los matices de grises intermedios que aparecen en el paisaje. 

Esta obra representa también la realidad de la nieve al sufrirla, y en ella podemos contemplar las complicaciones y lo terrible que puede ser transitarla.

Puedes ver un video acerca de su restauración, pulsando aquí.

Nieve en Louveciennes.  Alfred Sisley.

1878. Óleo sobre lienzo. Museo D’Orsay

Ahora vamos con un ejemplo que encaja con un momento en el que el interés se encuentra en la naturaleza, la luz, y en pintar “la realidad”. Sisley perteneció al grupo de los impresionistas, herederos de los avances de la óptica y receptores de los inicios de la fotografía. En esta obra  podemos apreciar cómo las pinceladas de color, cargadas de materia para resultar pastosas, se funden unas con otras en el lienzo, mezclando así el color para obtener esas gradaciones de blanco y grises. No interesan tanto los detalles de lo representado, sino la comprensión cromática y lumínica de la escena.

Si te fijas, el contrapunto de color aparece con la utilización de los ocres, que refuerza así la sensación de nieve cubriéndolo todo y de cielo muy encapotado.  Nos encontramos ante una estampa nevada que no nos está mostrando esa alegría y fascinación que podemos sentir al ver un paisaje así.

Davos nevado. Kirchner

Hacia 1921-23. Óleo sobre Lienzo. Museo de Arte Moderno de San Francisco.

Kirchner, artista de Dïe Brucke, uno de los grupos considerados posteriormente como Expresionistas, nos muestra sin embargo otra aproximación a la nieve, en Davos, lugar al que se retiró con la llegada de la Primera Guerra Mundial.

Kirchner logra aquí, gracias al uso del color, aparentemente indiscriminado, amplificar la sensación que nos produce contemplar la nieve iluminada por el sol. Al contrario que Sisley, no busca captar “la realidad” sino experimentar con la capacidad de la pintura para transmitir emociones, independientemente del tema escogido ( o la falta del mismo)

Si quieres ver más obras, puedes acercarte a la exposición de Expresionismo Alemán que se encuentra en el Museo Thyssen hasta el 14 de marzo. Le dedicamos una sesión en el trimestre pasado del curso Conocer Madrid y el alumnado acabó encantado.

¿Y a ti? ¿Qué más ejemplos se te ocurren? Déjanos un comentario para que todo el mundo pueda ampliar su visión.

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